GRACIAS
Lo he notado.
No sé exactamente cuándo pasó. No hubo un día concreto en que el mundo decidiera que el agradecimiento era prescindible. Fue poco a poco. Tan despacio que casi no lo vimos.
Pero pasó.
Vivimos en la época de lo inmediato y de lo gratis. De consumir sin fricción. De recibir sin acusar recibo. De pasar de una cosa a la siguiente sin detenernos un momento a mirar lo que acabamos de llevarnos.
Un post que te mueve por dentro. Un mail que llega justo el día que lo necesitabas. Una frase que te dice algo que llevabas tiempo necesitando escuchar.
Se lee. Se cierra. Se sigue scrolleando.
Y la persona que lo escribió — que puso tiempo, vida, pensamiento, corazón — se queda sin saber si llegó. Sin saber si importó. Sin saber si al otro lado había alguien de verdad.
Yo llevo años dando.
Dando en mis posts, en mis mails, en mis sesiones, en mis espacios. Dando transformación porque es lo que soy y lo que hago y no concibo hacerlo de otra manera. Y he aprendido — con el tiempo, con la observación, con esa manera que tengo de leer a las personas que quizás es un don o quizás es simplemente que llevo mucho tiempo mirando — he aprendido a distinguir.
Sé cuándo una mujer se va a quedar años conmigo.
Y sé cuándo está mirando el escaparate.
No soy adivina. Es más sencillo que eso.
La que se queda dice una palabra que la otra no dice.
Gracias.
Gracias por este post.
Gracias por este mail que llegó justo cuando lo necesitaba.
Gracias porque esto que has escrito me ha hecho sentir que no estoy sola.
Gracias porque hoy me has movido algo por dentro y quería que lo supieras.
Dos sílabas. Cinco letras. El gesto más pequeño y más grande al mismo tiempo.
El gracias dice muchas cosas de una persona.
Dice que está presente. Que recibe de verdad, no solo consume. Que reconoce que al otro lado hay alguien que da algo de sí misma cada vez que escribe, cada vez que crea, cada vez que comparte algo que podría haberse guardado.
Dice que sabe estar en el mundo con otros.
Y eso — saber estar en el mundo con otros, saber recibir con gracia, saber que lo que te llega tiene un origen y ese origen merece ser reconocido — eso es una forma de inteligencia emocional que escasea.
Y que cuando aparece, brilla.
No te estoy pidiendo que des las gracias por obligación.
Te estoy hablando de algo más bonito que eso. De la mujer que da las gracias porque vive con los ojos abiertos. Porque nota las cosas. Porque sabe que detrás de cada cosa que recibe hay una persona que eligió dársela.
Esa mujer tiene una relación con la vida que es diferente.
Recibe más porque reconoce más. Atrae más porque agradece más. Vive con una abundancia que no tiene nada que ver con lo que tiene y todo que ver con cómo mira lo que tiene.
El agradecimiento no es un gesto de cortesía.
Es una forma de estar en el mundo.
Así que hoy te quiero dar las GRACIAS A TI, que siempre tienes un momentito para dar las GRACIAS.
GRACIAS POR HACERME SABER QUE ESTÁS AL OTRO LADO.
GRACIAS PORQUE JUNTAS SOMOS LA RESISTENCIA.
GRACIAS PORQUE esta sensibilidad que nos une y nos hace diferentes, también nos hace especiales.
En MÁGICAS vas a encontrarnos, las raras que agradecemos, las que profundizamos en temas en los que hoy en día nadie profundiza, y las que sabemos que lo difícil de encontrar, ese grupo de mujeres INCREÍBLE al que todo el mundo quisiera pertenecer EXISTE.
y que si tú quieres, puedes formar parte de él.
GRACIAS


